viernes, 3 de febrero de 2012

Tu juguete

Te conocí hace un año y pico, aunque ya supiera quien eras. Éramos niños, niños que no se recuerdan de antes, pero que jugaban juntos. Cuando te volví a encontrar, no eras el mismo, claro que no. Habían pasado más de 10 años, y habías crecido, y yo también. A pesar de todo, no solíamos hablar. Tú me gustabas, pero en ningún momento me planteé tener nada contigo, porque, aunque hubieras crecido, te seguía viendo como un niño.
Pero el 15 de octubre cambió todo. Me dijeron que te habían intentado robar, y yo estaba lejos, bastante lejos, y no podía hacer nada, eras un niño, y no te pude proteger, y me sentí mal por ello. Al día siguiente hablé contigo, para ver como había sido el problema y saber que estabas bien. Pero me llevé más que eso, me llevé una esperanza, ínfima, de poder gustarte algún día, por como me hablabas, las cosas que decías, lo bien que me sentía cada vez que me llamabas monosa... No debería haberlo hecho, mi vida era más fácil antes de todo esto.
Empezamos a hablar cada día, muchísimo tiempo, y cada vez me gustabas más. Y todavía recuerdo esos días en los que no hablamos, porque no me pude conectar, y la felicidad al volver a hacerlo, y encontrarme un mensaje tuyo diciendo: "Te echo muchito de menos". Me sentí importante, sentí que realmente significaba algo en tu vida. Pero tú siempre decías lo mismo, que no querías nada con ninguna tía, que no querías rallarte, y yo lo acepté, porque te amaba, y aunque tú me dijeras mil veces que me querías, llegué a aceptar que nunca pasaría nada...
Hasta el 27 de diciembre, un día especial, el día que por fin logré lo que llevaba meses soñando, pude besarte, y al hacerlo sentí felicidad, una felicidad que no había sentido nunca, porque pensé que era el principio de algo hermoso, y duradero. Pensé que me querrías, y que tarde o temprano querrías estar conmigo.
En fin de año volvió a ser lo mismo, nos pasamos toda la noche besándonos y hablando. Y creo que nunca olvidaré una de las conversaciones que tuvimos: en algún momento de la charla, yo te dije que el amor dolía, y tu me dijiste que lo sabías, que por eso no te querías enamorar, aunque yo te lo ponía difícil. Y fui feliz, pensando en la posibilidad de enamorarte, y de lograr estar a tu lado por fin. Lo vi cerca, muy cerca.
Y volviste a besarme, tres días más, sin tener que salir de noche, fue buscado. No tenía dudas, te gustaba. ¿Por qué si no ibas a escaparte conmigo a solas?
¡Que ilusa fui!
Solo tuvieron que pasar un par de días para que me diera cuenta. En eso tiempo todo pasó de ser perfecto a no ser nada. Pasamos de vernos casi todos los días a vernos casi nada, y pasé de tener tu cariño, a estar sola. En un principio creí lo que me decías, que era porque tenías clase, y estabas agobiado. Pero lo comprendí bien. Lo que para mí fueron momentos preciosos, y felices, junto a la persona que amaba, para ti solo fueron un juego. Un juego de besos con una chica al azar, podría haber sido cualquier otra. No era especial para ti, no lo fui nunca, supongo. Prefería que hubiera sido otra, así por lo menos habría tratado de olvidarte antes de que fuera demasiado tarde.
Como lo es ahora.
Ahora sé lo que hay, sé que no sientes nada por mi, y que nunca lo hiciste, ni tenías intención de hacerlo. Pero mi alma se ha convertido en un trapo, un trapo sucio que no deja de doler. Que trata de convencerse de que no pasa nada, y sin embargo, se inunda en tristeza cada vez que pienso en ti, en todo lo que podía haber sido, y en todo lo que no es, y no comprendo realmente el por que. Tú no te das cuenta de lo que sufro, de lo que me afecta cada cosa que dices, cada comentario, cada te quiero que me dices. No te das cuenta de que realmente te amo, y que ese te quiero tuyo, después de todo, no significa nada, lo único que consigue es hacerme pensar que para ti un te quiero no significa nada. Antes me hacía feliz, y ahora es todo lo contrario.
Y sé que debo superarlo, y seguir con mi vida, y pienso hacerlo. Pero me va a costar lo mío, porque sé que puedo volver a querer a algún chico, pero en el fondo, en lo más hondo de mi alma, te seguiré amando a ti, y preguntándome si realmente te importo, y sientes algo por mi, aunque no sepas que hacer, o si simplemente fui tu juguete... Un juguete del que te has cansado, y ahora está olvidado.
Pero a pesar de todo, y aunque solo haya sido un juguete, sé que si quisieras volver a jugar conmigo, te dejaría hacerlo, porque aunque me mate por dentro, valdrá la pena el sacrificio si eso significa volver a besarte.

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