jueves, 13 de diciembre de 2012

Y el cuento no acaba.

Lady Cabellos Rojizos no vivió en un castillo, rodeada de lujos, sin problemas, con una vida tranquila como ella esperaba. No había castillo, ni torres, no era un cuento de hadas. El haberse enamorado de aquel caballero andante no era lo que ella soñaba, y a la vez, era mucho más que eso. Despertar casi cada mañana y tenerlo a su lado era un sueño. Puede ser que no fuera todo perfecto, y que hubiera cosas de las que esta dama no estaba orgullosa, pero a pesar de todo, ella era feliz, y quería seguir así todo el tiempo que fuera posible...

jueves, 4 de octubre de 2012

Megs (>.<)


Hoy quería hablar de convivencia, de una de las mejores cosas que me ha pasado últimamente. Desde que me independicé, siempre ha habido malos rollos, por cometer el error de vivir con la gente equivocada. Escogí mal momento para vivir con una pareja con la que las cosas no fueron como yo pensaba, con una supuesta amiga, que acabó por joderlo todo, y con un chico que a la mínima se largó.
Aún así, no tengo nada malo que decir de Nura, que a pesar de que las cosas no fueron como esperábamos, me ayudó siempre que me hizo falta, y cuando no hacía falta también, con el que pasé buenos momentos, y al que quiero muchísimo, y sé que nunca olvidaré ese año viviendo con él, fuera donde fuera.
Pero esto lo escribo básicamente por vosotros, mis actuales compañeros, porque a pesar de que vine a vivir aquí más que nada por necesidad, y teniendo mucho miedo de llevarme otro chasco por vivir con gente conocida, pero no en profundidad, cada día estoy más contenta de vivir con vosotros:

Vera.
Te conozco desde hace relativamente poco, y a pesar de que siempre nos llevamos bien, nunca pensé que te adoraría tanto. Me acuerdo de cuando acababa de llegar al piso, que me mimaste y me hiciste abrirme más a la gente, de los días que venías a mi habitación para leer los cuentos chungos, de cuando huías con enorme necesidad de conectarte, y de tus escapadas a Lugo todas las semanas. A día de hoy, siempre que no estás te echo de menos, y eso me gusta, porque significa que en este poco tiempo que llevamos viviendo juntas te quiero más que a algunas personas que conozco de hace años.
Alex.
El rarito especial con la comida. Al principio no pensé que me fuera a llevar contigo, más que nada por lo distintos que somos, pero resultó que además de convivir pacíficamente, te he cogido cariño. Me gusta hablar contigo sobre tus cosas de la universidad, y más cosas (marujeo constante hahaha). Y, aparte, tengo mucho que agradecerte, dado que tu disco duro me hizo conservar la cordura cuando no había internet ni nada que hacer, gracias a que me dejas el portatil me he ahorrado un pastizal en comprarme uno, y por ti he empezado a comer un poco de todo.
Ari.
Me dabas miedo, todo el mundo lo sabe, pero no era miedo chungo, sino que me daba cosa acercarme a ti porque te veía muy cerrada en ti misma. Todo el mundo dice que si no fuera por Myr no te habría hablado, y eso no es totalmente cierto. Gracias a él te hablé antes, pero si no estuviera él, al ver que te relacionabas con el resto del piso, habría acabado igual que ahora. Me encantan tus postres, tus ansias de matar gente, tu ropa... tú, totalmente. Así que espero que nos visites siempre que quieras, porque aquí eres bien recibida.
Nana.
Cada vez que pienso en como, cuando y donde te conocí, me imagino a mi misma viajando al pasado y diciéndome: con esta chica aleatoria que te presentaron en el hospital vas a vivir en dos años. No me lo habría creído. Sin embargo, me alegro de haber llegado a conocerte, porque eres un amor de persona, y nos parecemos en bastantes cosas, y te quiero muchísimo. Me hace gracia ver tus discusiones con Alex, y me encanta haberme hecho el tatuaje contigo, es algo que siempre tendré presente.
Myr.
Tú ya sabes lo que hay, todo lo que te quiero, lo bien que estoy contigo y lo feliz que me siento desde que vivimos juntos. Reconozco que al principio tenía muchos temores, por si era demasiado pronto para eso, y por culpa de la convivencia se echaba todo a perder. Pero ahora mismo me alegro muchísimo de que estés aquí. Por muchas cosas que nos pasen, todo este tiempo lo recordaré como algo precioso. Me encanta dormir contigo, porque así se van los malos sueños, y es fantástico despertarse cada día acompañada de la persona que te hace feliz.

Vosotros habéis conseguido que no me arrepienta de la decisión de mudarme a este piso, y que haya encontrado por fin un sitio al que llamar casa, con el sentido familiar y de cariño que perdí hace muchos años.
Por todo esto, y porque todo siga así, os doy las gracias.

jueves, 21 de junio de 2012

Vosotros

Llevaba tiempo sin escribir, pero no por falta de ganas, sino por tiempo e inspiración. Hoy quería escribiros a vosotros dos, Inés y Moi, básicamente, porque aunque no os lo diga, sois muy importantes para mi. Hacéis que me sienta bien, y que madure sin darme cuenta. Supongo que es por el hecho de que os llevo bastantes años, y siempre que se me pide consejo, pienso en lo que he vivido, y me doy cuenta de que por las cosas que vosotros pasáis, yo pasé hace mucho, y ahora actuaría de una forma distinta, que es lo que aconsejo siempre.
Inés, aunque hay épocas que no hablamos demasiado, porque yo ando muy a mi bola, siempre me preocupo por ti, me gusta saber que estás bien, y cuando coincidimos para hablar, me encanta que me cuentes tus cosas, que me pases lo que escribes, o hablar de nada en concreto. Eres como una hermanita pequeña, a pesar de empezar a llevarnos bien hace relativamente poco, y te he cogido mucho cariño. Dado el hecho de que no tengo demasiadas amigas (en eso somos iguales, de fiarnos más de los tíos) es reconfortante saber que estás ahí, y si no estás, es porque no puedes, no porque no quieras. Me habría gustado que no hubieras tenido lo que tuviste y salieras más por TNT, por eso de verte más a menudo, pero aún así, sabes que estoy para todo, y que si estás mal, yo vuelo a donde estés para ayudarte.
Moi, te conocí hace menos de un mes, y de casualidad. Si no fuera porque los niños aquellos me dejaron jugar a jugger con vosotros en la expotaku, no habríamos hablado. Y es irónico que de ellos no volví a saber nada, aunque uno viva cerca de mi ciudad, y tú te hayas convertido en alguien que me importa. Me encanta entrar en tuenti y que inmediatamente se me abra chat diciendo Caperupupupiru!! (por una vez me sale bien escribirlo xD). Se me hace raro que no estés, o no poder conectarme cuando estoy fuera de Santiago, siento como que me falta algo. También me gustan los sms, los poemas, los tesseru (no sé si era así xD) y aquella llamada ese domingo. Me recuerdas mucho a mi, aunque espero que tú no tengas que vivir como yo. Es divertido pensar que me echabas tu edad, e imaginarme la cara que pusiste cuando te dije los años que tenía. Pero mejor así, que yo a tu edad era una marginada social, gorda y fea. No sé, sé que solo hablamos por tuenti, pero me fío de ti más que de gente que conocí hace años, y eso es importante. Lo que no me gusta es que te ralles por chicas, que eres un niño todavía, y te queda mucho que sufrir, y tiempo antes de pillar una novia seria, que son de lo peor. A ver si ahora en verano puedo ir allí, y te veo, playa y cosas chachis ^^
Creo que si no fuera por vosotros, seguiría viendo la vida como antes, y no sería la persona que soy, más madura, pero a la vez, una niña, es rara la sensación, pero es lo mejor del mundo.
Espero que todo siga así, y si no lo hace, que sea porque es mejor. Y seguir ayudándoos en lo que pueda, y hablando mucho, y queriéndoos todo lo que pueda ^^
Gracias, en serio.


lunes, 21 de mayo de 2012

Te quiero

Hoy quería escribir, y obviamente quería escribir para ti. Quiero que quede claro que no he decidido escribir justo hoy, y justo ahora,  a modo de disculpa para que no te enfades conmigo, si no que ya tenía en mente hacerlo, y cuando escribo es o por la tarde cuando bajas a tocar mucho rato, o por la noche, cuando ya no estás conectado. Más que nada porque cuando estás quiero estar centrada en ti, Y cuando no, me puedo concentrar en decirte todo lo que siento.
Y sabes perfectamente, porque te lo he dicho más de una vez, que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, lo más importante, y la persona a la que más quiero y necesito. Apareciste justo en un momento de mi vida en el que no sabía lo que quería, pero tenía claro que no deseaba ninguna relación seria, teniendo en cuenta como me había ido antes, y lo complicado de mi situación con respecto a con quien vivo.
Tú cambiaste eso. Por ti pasé de conectarme a ver con quien podía hablar, para conectarme a ver si estabas tú. Y eso ya es de antes de que vinieras a verme por primera vez. Siempre había sido la que se acercaba a los tíos, y no la que es, por así decirlo, ligada. Cuando alguien trataba de acercarse a mi, instintivamente me cerraba. Veía mucha vulnerabilidad en eso. Me gustaba más decir que alguien me gustaba e intentaba algo con él, que decir que no me pude resistir a esa persona, porque eso deja lo que vienen siendo las riendas de la situación al otro, y no estoy acostumbrada a ello. Supongo que empecé a ser así después de que jugaran conmigo y me destrozaran completamente, y nunca pensé en la posibilidad de que alguien consiguiera hacer que eso cambiara.
Eso cambió, yo cambié, porque tú eres distinto. Desde el principio vi que no eras el prototipo de tío que juega con la gente, y eso me hizo confiar y ver que pasaba. Y poco a poco hiciste que solo pensara en ti. Y que me decidiera a probar y dejar que las cosas fueran solas. Me encantabas, y lo sigues haciendo, por como eres, por las cosas que me decías, por como te portabas cuando venías a Santiago. Saber que aunque no te sobre el dinero, hacías un esfuerzo para verme. Desde el momento en que hablamos aquellas doce horas seguidas, tuve claro que me gustabas mucho, y sabía lo que iba a pasar, lo que ahora pasa: que me iba a enamorar de ti.
Lo que no me imaginaba era que iba a aprender la diferencia entre enamorarse, y amar en serio. Y puedo decir que te amo. Sé que te asusta, y a mi también, y más ahora que me doy cuenta de todo lo que ha cambiado esa palabra para mi. He dicho te amo muchas veces, y hasta que no apareciste tú, no me había dado cuenta de lo seria que puede llegar a ser. Ahora sé lo que significa, sé lo que se siente, y soy feliz de sentirlo. He de aclararte que lo que me asusta de esa palabra no es sentirlo, ni sentirlo por ti, sino tu reacción ante ella. Lo sentí mucho antes de ser capaz de decírtelo, y no te lo dije por miedo. Miedo a que te asustaras demasiado y no quisieras volver a oírlo, o a que te alejaras de mi por no hacerme daño.
Ahora sé que no debo tener miedo, o creo que no debo, y soy más feliz de lo que he sido en mi vida.
Aunque hoy si he tenido miedo, muchísimo. Miedo del que hace llorar, del que me lleva haciendo llorar un rato largo. Miedo a perderte por ser estúpida. A cagarla con tonterías, como acabo de hacer. Tengo muy mal genio, y cuando me asusto, suelo ser borde con las personas que más quiero, y tiendo a hacer daño. Y me odio por ello. Un solo comentario mal entendido ha hecho que discutamos. Y me haya portado de esa forma que odio. y lo peor de todo es que te he hecho daño. El daño a mi misma me da absolutamente igual. Pero no puedo soportar que estés mal por mi culpa.
Me he comportado como una niña idiota, y lo siento, quiero que te quede claro. La verdad, no sé exactamente por qué me he portado así, por eso no puedo explicarte mi comportamiento. Lo que sí sé es que quiero que sepas lo mal que me siento por esto, y que tengas claro que no quiero que dejes de ser como eres. Solo quiero que no me odies mucho, y que sepas que trataré de no volver a ser así.
Y, por encima de todo, que te quiero más que a mi vida. No te quito más tiempo.

jueves, 3 de mayo de 2012

Miedo

Se acercaba el momento, y no sabía que hacer. Sí, ese momento, el momento en el que me iba a acostar con él. No iba a ser la primera vez que lo hiciéramos, pero la otra vez fue distinto. Fue un momento de locura, sin pensarlo, en cualquier sitio, y no íbamos muy bien que digamos. Esa vez me daba igual que fuera mal, estaba destinado a ir mal, y aún así, fue mejor de lo que pensaba.
Sin embargo, esta vez me preocupaba, no había alcohol de por medio, ni frío, ni el sitio era incómodo. Esta vez iba a ser más de verdad, y por eso estaba llena de miedos. No es decir que no tuviera experiencia, aunque fuera poca, había. Lo que me mataba era que él tuviera como siete veces más experiencia que yo. Me podía comparar con una barbaridad de chicas, más guapas, con mejores cuerpos, y más experiencia que yo. Y eso me hacía temblar de miedo. Había imaginado ese momento miles de veces, y siempre  que lo hacía surgían las dudas.
   ¿Y si no le gustaba desnuda? A mi no me gusta mi cuerpo, ¿por qué iba a gustarle a él?
   ¿Y si no le gustaba lo que hacía?
   ¿Y si me bloqueaba, y no sabía que hacer?
   ¿Y si simplemente, no nos compenetrábamos y por eso acababa mal?
   ¿Y si se rompía la cama?
   ¿Y si algo ajeno a mí hacía que fuera mal?
Sé que son tonterías, pero en ciertos momentos, esas tonterías son lo más importante del mundo. Quería que fuera perfecto, porque iba a ser con él. Y esta vez sería LA VEZ. La vez en la que no me podía permitir que nada fallase. Y eso es complicado cuando todo puede fallar.
Recuerdo que la noche anterior lo pasé muy mal. Estaba ilusionada, pero a la vez el miedo estaba allí, esa inseguridad de que igual no funcionábamos en ese sentido. Y me mataba por dentro.
Ese día me desperté tarde, y me arreglé todo lo deprisa que pude sin pensar en nada más, quería estar todo lo decente que pudiera para él, porque él es la única persona en la que pienso día y noche, y quería estar preciosa. Puse música y procuré no rallarme. Al final con la ropa, como me pasa siempre que sé que lo voy a ver, no acerté del todo. Iba más normal que preciosa, pero estaba acostumbrada.
Sabía que en el tren que me llevaba siempre a su lado, solo leyendo no me iba a relajar, así que aparte del libro que estaba leyendo, me llevé el iPod cargado para poner la música bajita de fondo de lectura. Y funcionó en gran medida, aunque de vez en cuando me rallaba yo sola y dejaba de leer.
Cuando llegué a la estación, y en un principio no lo vi, me asusté. Sabía que no iba a escapar de mí, pero mi mente me hizo pensar cualquier cosa. Y entonces lo vi, sentadito y esperándome. Me encantaba. Él lo sabe. Es verlo y olvidarme de todo, fuera lo que fuera. Su mera presencia me tranquilizaba y me hacía feliz. Fuimos a su casa hablando, tranquilos, y se me pasaron los miedos.
Hasta que llegamos a su casa. Recordé el motivo de ir allí justo ese día. Y todos mis miedos, mis inseguridades, mis dudas, todo, volvió y en mayor medida, porque ahora estaba claro que iba a pasar. Y no sabía cuando iba a pasar, que era lo peor de todo, si en ese momento, o más tarde. Yo soy así, me preocupo mucho cuando las cosas me importan.
Y cuando pasó, la verdad, fue cuando me olvidé de que pasaba. Al principio sí que me asusté. Pero pronto me dejé llevar por sus besos, por sus caricias, por su mirada, por él. Él hacía, y yo me dejaba hacer, me dejaba acariciar, me dejaba besar, me dejaba desnudar... Hasta ese momento en el que logré reaccionar y responder a todo lo que recibía. Ahí fue cuando mi yo con miedos fue expulsado de mí. Recuerdo haber pensado algo así como: "Nere, ¿que coño te pasa?, estás con Myr, la persona que ha logrado hacerte feliz después de tanto tiempo deprimida, por la cual estás bien pase lo que pase, que consigue hacerte reír con nada, la que te hace sonrojarte por tonterías, y una de las que más te quieren en el mundo, cuando hay poca gente que lo haga. Lo haces feliz, lo quieres más que a tu vida. NO PUEDE IR MAL." Y realmente me lo creí.
A partir de ese momento, dejé de pensar, y empecé a hacer todo lo que el cuerpo me pidiese. Y todo fue perfecto. No sé si se debió a su experiencia, a que fuera la persona adecuada, o a las dos cosas. Probablemente será la tercera opción. Pero no puedo dejar de pensar que fue lo mejor del mundo, porque fue con él. No recuerdo nada que no fuera puramente deseo, ni si había poca o mucha luz, ni nada que no fuésemos él y yo. Sé que sonaba Finntoll, y porque él me lo dijo al acabar. Y la verdad, es lo de menos. Tampoco recuerdo cuanto duró, no sé si fue mucho, o poco. Fue lo que tenía que ser. Fue PERFECTO.
Al acabar me temblaba todo el cuerpo, y no de frío, ni mucho menos, todo lo que me rodeaba me era indiferente exceptuándolo a él. Me habría encantado que fuera más tarde, y no tener que vestirnos, poder acurrucarnos bajo las mantas tal cual éramos. Y eso es la primera vez que me pasa, siempre había querido taparme lo antes posible, no dejar que me vieran. Pero con él era distinto, estaba cómoda. Sólo tengo que recordar cada instante de esa tarde para que me den escalofríos y se me ponga la piel de gallina. Por todo y por nada a la vez. Simplemente por él, porque él era todo lo que buscaba. Y lo adoraba. Y lo adoro. Y lo adoraré siempre.
Después de todo, cuando pienso en mis miedos, y en todo lo que llegué a pensar, comprendo las tonterías que me dije a mí misma cegada por mi pasado, y por los nervios, y por el temor de que lo nuestro no fuera tan perfecto como yo lo veía. Pero una vez más, él me demostró que nada puede ir mal siempre que estemos juntos. Y esta vez espero haber aprendido la lección.

martes, 10 de abril de 2012

Pensando...

Qué decirte... Recuerdo la primera imagen que tuve de ti. Fue cuando ya estabas tocando. Antes no me había fijado en nadie, básicamente porque estaba demasiado asustada. Tenía miedo de fijarme en alguien, y que ese alguien se fijara en mi, y que no me gustara lo que viera. Me fijé cuando empezaste a tirar púas, me hizo gracia, no sé, siempre que vi a alguien tirarlas, era al final del concierto, no en el medio. Sé que luego estaba distraída, y noté que alguien me tocaba, ese alguien eras tú, que te habías acercado para darme una púa, en la mano. En ese momento, pensé que te había dado pena, porque no hablaba con nadie, no me reía, no sé, estaba marginada. Al acabar el concierto no te volví a ver, supuse que todo quedaba en eso, en una anécdota que contar, y una púa guardada en mi carpeta de recuerdos, junto a la de In Flames.
Shin Da me habló algo de ti, me dijo que te había gustado, yo me lo tomé un poco a cachondeo. Me dijo tu nombre y te busqué en tuenti. Tenías el perfil abierto, y estuve mirando fotos. No te agregué porque pensé que no te ibas a acordar de mi, y no me veía en plan "hola, te vi en el concierto, no sabes quien soy, pero me apetecía agregarte". No es mi estilo.
Lo sorprendente fue al martes siguiente, estaba en casa con una amiga, entré en tuenti y tenía una petición de amistad tuya, con la que me quedé flipando. Recuerdo que pensé: "este matao me ha buscado y todo". Y empezamos a hablar, y me decías cosas preciosas, y Meii me decía que le decías cosas preciosas de mi. No podía ser paripé si no solo me decías esas cosas a mi.
Y ahí fue cuando me empecé a preocupar...
Llevaba unos meses deprimida, habían jugado conmigo cuando me empezaba a recuperar, y me veía muy hundida. No estaba en el momento de preocuparme de si otra persona se pillaba por mi. Solo sabía que fuese así o no, yo no iba a ser capaz de darle a nadie lo que necesitaba. Era un trapo, y los trapos no dan cariño. No me sentía en disposición de querer a nadie, ya no. Estaba harta de querer a algún tío, y al final acabar hecha una mierda.
Me había prometido a mí misma no volver a querer a nadie. Quería vivir tranquila, con mis amigos y con Henzel, que era como mi hermana, y tirara para adelante, salir de la depresión y ser feliz, nada más. Tenía a los tíos descartados de mi vida, al menos los sentimientos hacia ellos.
Y sigo preguntándome cómo tú lograste hacer que, sin darme cuenta, esa promesa se fuera al traste. Me empezaste a gustar, y mucho. Me encantaba hablar contigo, y trataba de hacerlo el máximo tiempo posible. Aún recuerdo aquel día que estuvimos hablando doce horas seguidas. Y al contárselo a un amigo, me dijo que eso no era normal, que era imposible hablar tanto sin cansarnos, y la verdad es que para mí fue muy importante.
Y de pronto, estábamos juntos. La idea me aterraba, me había hecho a la idea de que iba a estar siempre sola, de que nadie me querría, y de un momento para otro, tenía novio. Los primeros días fueron muy chungos, no porque no te quisiera, sino porque era muy raro pensar que tú quisieras estar conmigo, y tenía miedo de cagarla. Es más, tenía muy claro que la iba a cagar y que me ibas a dejar muy pronto. Y sobre todo, tenía miedo de que te enamoraras de mi, porque yo no me veía capaz de hacerlo, de enamorarme, lo veía muy de película. Pero como veía que todo iba bien, lo dejé estar.
Cuando realmente me preocupé fue el treinta y uno de marzo. Llevaba un día de mierda, y aunque por ti traté de pasarlo bien, era difícil. Pero apareciste, antes de las doce y por sorpresa, y me hiciste jodidamente feliz. Pasar la noche a tu lado fue precioso y, aún así, no sentía esas putas mariposas, no me enamoraba, y no lo entendía. Pero sí que te quería, al menos de eso estaba segura. Al final decidí no rallarme, ya llegaría el momento, cuando hiciera falta. En ese momento me propuse disfrutar de cada momento contigo y no preocuparme más por eso.
Llegó el momento del concierto en Vigo... Iba con miedo de estar yo sola, sin conocer a nadie, y de que la gente se volviera a fijar en mí por ser la tía quieta y marginada, pero a la vez estaba feliz por volver a verte, y sabiendo que esa noche la pasaría a tu lado. Y allí, mientras tocabas, empecé a sentir que me enamoraba. No fue por verte tocar, fue porque mi mente se fue a recordar el primer día que viniste a Santiago. Cuando te vi, me acerqué, y me besaste, y luego me dijiste hola, cumpliendo la promesa de que iba a recordar tus labios antes que tu voz. Y así fue como me di cuenta de que había superado esa mierda de barrera que ataba mis sentimientos, y me dejé llevar, y mientras te miraba, iba queriéndote cada vez más.
a pesar de toda la movida, fue una noche maravillosa, que repetiría una y mil veces, y que nunca me arrepentiré de haber vivido. Bueno, esa noche y el día siguiente fueron lo mejor del mundo solo por estar contigo.
Esta noche, después de lo que hablamos, me costó dormir, porque estuve pensando mucho. Y tienes razón, tengo que quererme, y voy a hacerlo. Básicamente porque eres de lo más importante que tengo ahora mismo, y si tú me quieres, será por algo. Algo que, aunque todavía no sé lo que es, quiero descubrir. Porque me encanta estar contigo, y hacerte sonreír, y más sabiendo que antes no lo hacías. quiero que seas feliz, y quiero que lo seas conmigo. y me da igual todo lo que tenga que hacer para que eso siga siendo así.
Por el momento, sólo me queda decirte que te quiero, aunque eso ya lo sabes, y que mientras eso no cambie, dejaré de preocuparme por tonterías.

martes, 20 de marzo de 2012

Mañana...

Mañana lo veré... Sé que es una tontería estar nerviosa, es sólo ver a una persona más, como quedar con cualquier amigo. Pero lo estoy, y por una simple razón: porque me gusta.
Y a esto le debo añadir que prácticamente no lo conozco. Hace diez días que sé que existe, y más o menos una semana desde que empezamos a hablar. Debería ser un completo desconocido, pero no lo es. Sé poco de él, pero la verdad, con lo que sé me llega. No necesito conocerlo totalmente. Es más, por el momento, no quiero conocerlo totalmente. Si lo hiciera, no sería lo mismo. Quiero conocerlo poco a poco, quiero saber lo que él quiere que sepa, lo que me cuente, lo que me muestre.
Quiero que haga sol, para poder pasear con él, y luego sentarnos en cualquier parte. Y abrazarlo, eso es lo que más quiero, más que nada para sentir que es real, que no es un puto sueño. Y así tener la certeza de que tantos palos valieron la pena. Creo que necesito más abrazarlo que besarlo, eso es algo secundario, los besos son prescindibles, pero los abrazos no. Sentir su cuerpo junto al mío, notar su olor, y sentirme protegida es algo que no cambiaría por nada del mundo. En el momento en el que lo abrace sabré que no estoy sola, y por fin estaré tranquila.
Por fin estará claro que no me equivoco. Porque estoy harta de hacerlo. Hacía mucho que no tenía la esperanza de encontrar a alguien como él, alguien que me hiciera sentir especial de nuevo. Y que me hiciera sentir otra vez todas esas cosas que creía que se habían desvanecido de mi interior. no sé que vio en mi, pero a estas alturas no me importa, agradezco que haya visto lo que vio, y espero que no me pase lo de siempre, y que acabe separándose de mi.
Porque después de un año y tres meses, vuelvo a tener la ilusión de ser querida y de querer a alguien. sé que no estoy a su altura, igual él se merece más, a alguien sin tantas complicaciones. Pero ya es tarde para pensar en alejarme de él. sea como sea trataré de crecerme, de merecer estar a su lado, y demostrarle al mundo que no es uno más, sino lo que siempre he buscado.
Cada vez que pienso en él se me  vienen a la cabeza detalles de la primera vez que lo vi, tocando la guitarra, divirtiéndose, su mirada, su sonrisa...el momento en el que se acercó a darme su púa...están en mi mente todas las fotos que vi de él, y muchas de las cosas que hablamos. Me encanta pensar en él, y hablarle, y sé que a partir de mañana me encantará pensar en sus abrazos.
Aún no sé que ponerme, y la verdad, no creo que a él le vaya a importar mucho, pero el recordará lo que vea, y por eso quiero que me vea guapa.
Cuanto más se acerca la noche, más nerviosa estoy, pero sé que en el momento que lo vea, se esfumarán todos mis miedos, porque la felicidad de verlo lo embargará todo, y se llevará todo temor de mi alma. Por eso quiero que llegue pronto el momento de verlo, y abrazarlo, y tenerlo conmigo, aunque solo sea una tarde...