Hoy quería escribir, y obviamente quería escribir para ti. Quiero que quede claro que no he decidido escribir justo hoy, y justo ahora, a modo de disculpa para que no te enfades conmigo, si no que ya tenía en mente hacerlo, y cuando escribo es o por la tarde cuando bajas a tocar mucho rato, o por la noche, cuando ya no estás conectado. Más que nada porque cuando estás quiero estar centrada en ti, Y cuando no, me puedo concentrar en decirte todo lo que siento.
Y sabes perfectamente, porque te lo he dicho más de una vez, que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, lo más importante, y la persona a la que más quiero y necesito. Apareciste justo en un momento de mi vida en el que no sabía lo que quería, pero tenía claro que no deseaba ninguna relación seria, teniendo en cuenta como me había ido antes, y lo complicado de mi situación con respecto a con quien vivo.
Tú cambiaste eso. Por ti pasé de conectarme a ver con quien podía hablar, para conectarme a ver si estabas tú. Y eso ya es de antes de que vinieras a verme por primera vez. Siempre había sido la que se acercaba a los tíos, y no la que es, por así decirlo, ligada. Cuando alguien trataba de acercarse a mi, instintivamente me cerraba. Veía mucha vulnerabilidad en eso. Me gustaba más decir que alguien me gustaba e intentaba algo con él, que decir que no me pude resistir a esa persona, porque eso deja lo que vienen siendo las riendas de la situación al otro, y no estoy acostumbrada a ello. Supongo que empecé a ser así después de que jugaran conmigo y me destrozaran completamente, y nunca pensé en la posibilidad de que alguien consiguiera hacer que eso cambiara.
Eso cambió, yo cambié, porque tú eres distinto. Desde el principio vi que no eras el prototipo de tío que juega con la gente, y eso me hizo confiar y ver que pasaba. Y poco a poco hiciste que solo pensara en ti. Y que me decidiera a probar y dejar que las cosas fueran solas. Me encantabas, y lo sigues haciendo, por como eres, por las cosas que me decías, por como te portabas cuando venías a Santiago. Saber que aunque no te sobre el dinero, hacías un esfuerzo para verme. Desde el momento en que hablamos aquellas doce horas seguidas, tuve claro que me gustabas mucho, y sabía lo que iba a pasar, lo que ahora pasa: que me iba a enamorar de ti.
Lo que no me imaginaba era que iba a aprender la diferencia entre enamorarse, y amar en serio. Y puedo decir que te amo. Sé que te asusta, y a mi también, y más ahora que me doy cuenta de todo lo que ha cambiado esa palabra para mi. He dicho te amo muchas veces, y hasta que no apareciste tú, no me había dado cuenta de lo seria que puede llegar a ser. Ahora sé lo que significa, sé lo que se siente, y soy feliz de sentirlo. He de aclararte que lo que me asusta de esa palabra no es sentirlo, ni sentirlo por ti, sino tu reacción ante ella. Lo sentí mucho antes de ser capaz de decírtelo, y no te lo dije por miedo. Miedo a que te asustaras demasiado y no quisieras volver a oírlo, o a que te alejaras de mi por no hacerme daño.
Ahora sé que no debo tener miedo, o creo que no debo, y soy más feliz de lo que he sido en mi vida.
Aunque hoy si he tenido miedo, muchísimo. Miedo del que hace llorar, del que me lleva haciendo llorar un rato largo. Miedo a perderte por ser estúpida. A cagarla con tonterías, como acabo de hacer. Tengo muy mal genio, y cuando me asusto, suelo ser borde con las personas que más quiero, y tiendo a hacer daño. Y me odio por ello. Un solo comentario mal entendido ha hecho que discutamos. Y me haya portado de esa forma que odio. y lo peor de todo es que te he hecho daño. El daño a mi misma me da absolutamente igual. Pero no puedo soportar que estés mal por mi culpa.
Me he comportado como una niña idiota, y lo siento, quiero que te quede claro. La verdad, no sé exactamente por qué me he portado así, por eso no puedo explicarte mi comportamiento. Lo que sí sé es que quiero que sepas lo mal que me siento por esto, y que tengas claro que no quiero que dejes de ser como eres. Solo quiero que no me odies mucho, y que sepas que trataré de no volver a ser así.
Y, por encima de todo, que te quiero más que a mi vida. No te quito más tiempo.
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