martes, 10 de abril de 2012

Pensando...

Qué decirte... Recuerdo la primera imagen que tuve de ti. Fue cuando ya estabas tocando. Antes no me había fijado en nadie, básicamente porque estaba demasiado asustada. Tenía miedo de fijarme en alguien, y que ese alguien se fijara en mi, y que no me gustara lo que viera. Me fijé cuando empezaste a tirar púas, me hizo gracia, no sé, siempre que vi a alguien tirarlas, era al final del concierto, no en el medio. Sé que luego estaba distraída, y noté que alguien me tocaba, ese alguien eras tú, que te habías acercado para darme una púa, en la mano. En ese momento, pensé que te había dado pena, porque no hablaba con nadie, no me reía, no sé, estaba marginada. Al acabar el concierto no te volví a ver, supuse que todo quedaba en eso, en una anécdota que contar, y una púa guardada en mi carpeta de recuerdos, junto a la de In Flames.
Shin Da me habló algo de ti, me dijo que te había gustado, yo me lo tomé un poco a cachondeo. Me dijo tu nombre y te busqué en tuenti. Tenías el perfil abierto, y estuve mirando fotos. No te agregué porque pensé que no te ibas a acordar de mi, y no me veía en plan "hola, te vi en el concierto, no sabes quien soy, pero me apetecía agregarte". No es mi estilo.
Lo sorprendente fue al martes siguiente, estaba en casa con una amiga, entré en tuenti y tenía una petición de amistad tuya, con la que me quedé flipando. Recuerdo que pensé: "este matao me ha buscado y todo". Y empezamos a hablar, y me decías cosas preciosas, y Meii me decía que le decías cosas preciosas de mi. No podía ser paripé si no solo me decías esas cosas a mi.
Y ahí fue cuando me empecé a preocupar...
Llevaba unos meses deprimida, habían jugado conmigo cuando me empezaba a recuperar, y me veía muy hundida. No estaba en el momento de preocuparme de si otra persona se pillaba por mi. Solo sabía que fuese así o no, yo no iba a ser capaz de darle a nadie lo que necesitaba. Era un trapo, y los trapos no dan cariño. No me sentía en disposición de querer a nadie, ya no. Estaba harta de querer a algún tío, y al final acabar hecha una mierda.
Me había prometido a mí misma no volver a querer a nadie. Quería vivir tranquila, con mis amigos y con Henzel, que era como mi hermana, y tirara para adelante, salir de la depresión y ser feliz, nada más. Tenía a los tíos descartados de mi vida, al menos los sentimientos hacia ellos.
Y sigo preguntándome cómo tú lograste hacer que, sin darme cuenta, esa promesa se fuera al traste. Me empezaste a gustar, y mucho. Me encantaba hablar contigo, y trataba de hacerlo el máximo tiempo posible. Aún recuerdo aquel día que estuvimos hablando doce horas seguidas. Y al contárselo a un amigo, me dijo que eso no era normal, que era imposible hablar tanto sin cansarnos, y la verdad es que para mí fue muy importante.
Y de pronto, estábamos juntos. La idea me aterraba, me había hecho a la idea de que iba a estar siempre sola, de que nadie me querría, y de un momento para otro, tenía novio. Los primeros días fueron muy chungos, no porque no te quisiera, sino porque era muy raro pensar que tú quisieras estar conmigo, y tenía miedo de cagarla. Es más, tenía muy claro que la iba a cagar y que me ibas a dejar muy pronto. Y sobre todo, tenía miedo de que te enamoraras de mi, porque yo no me veía capaz de hacerlo, de enamorarme, lo veía muy de película. Pero como veía que todo iba bien, lo dejé estar.
Cuando realmente me preocupé fue el treinta y uno de marzo. Llevaba un día de mierda, y aunque por ti traté de pasarlo bien, era difícil. Pero apareciste, antes de las doce y por sorpresa, y me hiciste jodidamente feliz. Pasar la noche a tu lado fue precioso y, aún así, no sentía esas putas mariposas, no me enamoraba, y no lo entendía. Pero sí que te quería, al menos de eso estaba segura. Al final decidí no rallarme, ya llegaría el momento, cuando hiciera falta. En ese momento me propuse disfrutar de cada momento contigo y no preocuparme más por eso.
Llegó el momento del concierto en Vigo... Iba con miedo de estar yo sola, sin conocer a nadie, y de que la gente se volviera a fijar en mí por ser la tía quieta y marginada, pero a la vez estaba feliz por volver a verte, y sabiendo que esa noche la pasaría a tu lado. Y allí, mientras tocabas, empecé a sentir que me enamoraba. No fue por verte tocar, fue porque mi mente se fue a recordar el primer día que viniste a Santiago. Cuando te vi, me acerqué, y me besaste, y luego me dijiste hola, cumpliendo la promesa de que iba a recordar tus labios antes que tu voz. Y así fue como me di cuenta de que había superado esa mierda de barrera que ataba mis sentimientos, y me dejé llevar, y mientras te miraba, iba queriéndote cada vez más.
a pesar de toda la movida, fue una noche maravillosa, que repetiría una y mil veces, y que nunca me arrepentiré de haber vivido. Bueno, esa noche y el día siguiente fueron lo mejor del mundo solo por estar contigo.
Esta noche, después de lo que hablamos, me costó dormir, porque estuve pensando mucho. Y tienes razón, tengo que quererme, y voy a hacerlo. Básicamente porque eres de lo más importante que tengo ahora mismo, y si tú me quieres, será por algo. Algo que, aunque todavía no sé lo que es, quiero descubrir. Porque me encanta estar contigo, y hacerte sonreír, y más sabiendo que antes no lo hacías. quiero que seas feliz, y quiero que lo seas conmigo. y me da igual todo lo que tenga que hacer para que eso siga siendo así.
Por el momento, sólo me queda decirte que te quiero, aunque eso ya lo sabes, y que mientras eso no cambie, dejaré de preocuparme por tonterías.

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